[Colaboradores] El público del teatro está en Internet

La relación del teatro con Internet es una historia de desapego; pero no nos equivoquemos: el teatro y la tecnología se han llevado siempre muy bien. No es una cuestión de índole tecnológica, sino social.

De las velas a las candilejas, a la luz de gas que pulverizó teatros, a la luz eléctrica, los dimmers, las mesas programables, los micrófonos inalámbricos, los a veces odiosos cicloramas… el teatro jamás le ha hecho ascos a la tecnología, muy al contrario, ha sabido adoptarla, mejorarla y exprimirle las posibilidades creativas.

Las compañías teatrales tienen hoy en día una oportunidad de oro para volver a poner la tecnología a favor del teatro, sólo que esta vez el enfoque es diferente. No se trata de iluminar mejor la escena, de añadir efectos, ni de amplificar el sonido, esta vez se trata de llegar al público.

Un detalle del Teatro Infanta Isabel de Madrid

Hablar con el público es una inversión de futuro

El carácter único y efímero de la actuación en vivo es un arma de doble filo. Por una parte, el directo, la reunión de un colectivo para asistir a una representación en vivo, resulta extremadamente estimulante en un mundo de pantallas, pero al mismo tiempo es más difícil que nunca atraer la atención del público hacia un acto que apenas deja huella digital.

Nos movemos en un mundo que ofrece una cantidad ingente de cultura reproducible casi en cualquier lugar y situación, en el que la atención es un bien escaso.

Mucha gente nunca será espectador de un espectáculo teatral simplemente porque no ha surgido la oportunidad, pero una recomendación en una red social o el resultado de una búsqueda puede cambiar esto en cualquier momento.

Ser social suma puntos

Es necesario dejar rastros de lo efímero para que puedan ser encontrados, rastros que son como migas de pan que acaban llevando al teatro.

Escribir en un blog deja rastro, participar en las redes sociales también.

Pero, ojo, el monólogo y la propaganda tienen poco encanto en un entorno al descubierto que comparte y descubre. La palabra clave es participar.

Publicar la ficha de tus espectáculos en tu web es necesario, pero no es suficiente. Tienes que hablar de teatro, recomendar teatro y descubrirle el teatro a los demás, lo que implica hablar de otras compañías, de otros espectáculos, de las programaciones teatrales y tal vez de los entresijos de la escena.

Esto es un gran reto para una compañía teatral, sobre todo teniendo en cuenta que durante muchos años las compañías han dejado la captación de público en manos de las instituciones, pero es superable y sobre todo necesario: internet lo ha cambiado todo.

La mayoría de las compañías teatrales siguen dando más importancia a un artículo en prensa que a un comentario en Internet, pero ¿quién lee la prensa? No es una pregunta retórica, sino literal: ¿qué perfil social que va al teatro lee habitualmente la prensa?

Comparativa en Google Trends de búsquedas en Google y noticias referentes a las Artes Escénicas: teatro, danza y circo.

Tal y como se aprecia en la imagen, entre 2004 y 2011 las referencias a las Artes Escénicas han aumentado en la prensa (al tiempo que disminuían los lectores), mientras que el volumen de búsquedas relacionadas con el teatro, la danza y el circo ha ido decayendo de forma constante.

Analizar en profundidad estos datos requeriría un artículo más extenso pero me atrevo a sacar una conclusión: el teatro ha estado desperdiciando durante años la mayor fuente de público joven.

Afortunadamente, en los últimos tiempos se empieza a vislumbrar un movimiento teatral en la red. Ya se puede uno tropezar fácilmente con el teatro en twitter o en las nuevas plataformas de crowdfunding y esto supone un gran avance hacia otra forma de hacer las cosas.

No será fácil, ni van a desaparecer de un plumazo los graves problemas estructurales, económicos y de modelo que aquejan al mundo del teatro, pero hay que salir de la zona de confort (la escena) para llegar al público, porque sólo el público garantiza el futuro del teatro.

José Bolorino (Málaga, España 1973) es desarrollador y gestor de proyectos en Internet desde 1999. Analista programador, desarrollador web y probablemente el único que después de esto se convirtió en titiritero. Actualmente escribe sobre la relación entre las artes escénicas y las nuevas tecnologías en su blog personal y mantiene un Directorio Internacional de Teatro.

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