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Porgiusy

¿Por qué ser defensor público debe ser bien remunerado?

Los defensores públicos son el primer contacto que tienen los acusados y los ciudadanos en general en el mundo de la justicia, especialmente si tienen que enfrentar un juicio en el cual aspiran a probar su inocencia. No todos cuentan con los ingresos para pagar los honorarios de un abogado y ante eso, los defensores públicos están capacitados para actuar.

En la práctica, los defensores públicos son mal pagados y deben asumir un exceso de casos, a los que al final no tienen cabeza ni tiempo para dedicarse. Por ende, terminan perdiendo los juicios incluso en casos donde los acusados son inocentes, lo que genera una brecha de desigualdad en el acceso a la justicia.

¿Por qué pagar más?

Son muchos los países donde los defensores públicos, aparte de tomar múltiples casos, terminan trabajando en dos o tres empleos adicionales para poder costear sus gastos. Al pagar más y proporcionar una mejor formación y asistencia de casos, los funcionarios serán mejor valorados y los acusados podrán ejercer con mayor autonomía e igualdad de condiciones su derecho a la defensa. No tener dinero para pagar un abogado no puede ser una sentencia condenatoria.

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Defensa pública: reto indispensable para la igualdad

En películas, en series, en novelas, etcétera. Da igual dónde: existe un concepto generalizado que ha atribuido que los defensores públicos están mal preparados, tienen exceso de trabajo y terminan siendo una herramienta más para la culpabilidad de los acusados. Esto puede ser parcialmente cierto. Sin embargo, esto atenta contra la igualdad en el acceso a la justicia.

Ante eso, la defensa pública tiene muchos temas a tratar. Generalmente, los defensores públicos son asignados por el Estado para la defensa de cualquier acusado. Sin embargo, en la práctica terminan siendo los abogados para aquellos que no pueden costear uno. Aquellos que financian a la defensa pública son los gobiernos a través del Estado, por lo que terminan siendo funcionarios públicos. Sin embargo, esto no suele tener mucha aplicabilidad en ocasiones.

Exceso de casos

Si un defensor público es forzado a tomar 20 casos a la semana, es imposible que se pueda dedicar a ellos y procurar una defensa ajustada para los acusados, que probablemente terminen siendo condenados. Por su parte, si los defensores públicos ganan un salario muy bajo y fijo mensual, da igual su rendimiento, porque al final, terminan siendo igual de mal pagados.

Todo esto crea una desventaja enorme. En primer lugar, se forma una enorme desigualdad entre las partes, pues la defensa no tiene recursos ni materiales ni intelectuales para defenderse, mientras que los acusados sí, por lo que cuentan con la ley de su lado. Que la defensa pública sea eficiente y de calidad es la única garantía para que la justicia sea justa, independientemente de los bolsillos.