Archivo diario 18 marzo 2022

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¿Por qué ser defensor público debe ser bien remunerado?

Los defensores públicos son el primer contacto que tienen los acusados y los ciudadanos en general en el mundo de la justicia, especialmente si tienen que enfrentar un juicio en el cual aspiran a probar su inocencia. No todos cuentan con los ingresos para pagar los honorarios de un abogado y ante eso, los defensores públicos están capacitados para actuar.

En la práctica, los defensores públicos son mal pagados y deben asumir un exceso de casos, a los que al final no tienen cabeza ni tiempo para dedicarse. Por ende, terminan perdiendo los juicios incluso en casos donde los acusados son inocentes, lo que genera una brecha de desigualdad en el acceso a la justicia.

¿Por qué pagar más?

Son muchos los países donde los defensores públicos, aparte de tomar múltiples casos, terminan trabajando en dos o tres empleos adicionales para poder costear sus gastos. Al pagar más y proporcionar una mejor formación y asistencia de casos, los funcionarios serán mejor valorados y los acusados podrán ejercer con mayor autonomía e igualdad de condiciones su derecho a la defensa. No tener dinero para pagar un abogado no puede ser una sentencia condenatoria.

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Defensa pública: reto indispensable para la igualdad

En películas, en series, en novelas, etcétera. Da igual dónde: existe un concepto generalizado que ha atribuido que los defensores públicos están mal preparados, tienen exceso de trabajo y terminan siendo una herramienta más para la culpabilidad de los acusados. Esto puede ser parcialmente cierto. Sin embargo, esto atenta contra la igualdad en el acceso a la justicia.

Ante eso, la defensa pública tiene muchos temas a tratar. Generalmente, los defensores públicos son asignados por el Estado para la defensa de cualquier acusado. Sin embargo, en la práctica terminan siendo los abogados para aquellos que no pueden costear uno. Aquellos que financian a la defensa pública son los gobiernos a través del Estado, por lo que terminan siendo funcionarios públicos. Sin embargo, esto no suele tener mucha aplicabilidad en ocasiones.

Exceso de casos

Si un defensor público es forzado a tomar 20 casos a la semana, es imposible que se pueda dedicar a ellos y procurar una defensa ajustada para los acusados, que probablemente terminen siendo condenados. Por su parte, si los defensores públicos ganan un salario muy bajo y fijo mensual, da igual su rendimiento, porque al final, terminan siendo igual de mal pagados.

Todo esto crea una desventaja enorme. En primer lugar, se forma una enorme desigualdad entre las partes, pues la defensa no tiene recursos ni materiales ni intelectuales para defenderse, mientras que los acusados sí, por lo que cuentan con la ley de su lado. Que la defensa pública sea eficiente y de calidad es la única garantía para que la justicia sea justa, independientemente de los bolsillos.

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¿Qué le puedo preguntar a un abogado?

Antes de tener una primera reunión con un abogado, surgen muchas dudas sobre el proceso que va a comenzar. Sin embargo, no hay que temer. El abogado es una persona en la que se debe confiar plenamente y a la que se le deben hacer todo tipo de preguntas. Por otro lado, no está de más preparar la consulta y ordenar las dudas. Algunas de las preguntas más frecuentes son:

¿Qué expectativas tiene sobre el caso?

Muchas personas llegan sin esperanzas cuando hablan con un abogado, pero salen de ahí renovados. Es por eso que es importante preguntarle al abogado qué expectativas tiene sobre el caso y qué estrategia tiene para poder conseguir los objetivos planteados.

¿Cuáles son sus honorarios profesionales?

Ser abogado no es un pasatiempo, y muchos temen a este gremio por sus costos. Sin embargo, sus honorarios profesionales son valiosos y hay que aclararlos desde el comienzo. Es posible que cobren por todo el caso o por mes, y eso hay que definirlo.

¿Llevará el caso usted solo o con su equipo?

Los casos se suelen llevar en equipo, pero en aras de la confidencialidad, es imperativo saber qué profesionales están al tanto del caso y de la estrategia judicial a seguir.

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¿Qué saber antes de hablar con un abogado?

Contactar y contratar a un abogado es una tarea bastante universal, pero aún así, la mayoría de las personas desconoce cómo es una reunión con un abogado, cuál es su trabajo y cómo poder trabajar en conjunto por el bien del caso. Ante eso, es importante dar a conocer cuáles son los elementos más comunes de las reuniones con los abogados.

Cobran por tiempo

En general, los abogados, al ser consultados, cobran según el tiempo que demore esa consulta. Esta dinámica puede ser similar a la de los médicos, que pasan consulta en horas específicas, o a la de los psicólogos y nutricionistas.

Tienen una rama

Aunque los abogados suelen egresar con ese título y con la capacidad de ejercer en todos los sectores de la vida judicial, la práctica y sus especializaciones los llevan a tener una rama en la que ejercen y de la que son expertos.

Trabajan en conjunto

Es poco usual encontrar abogados que trabajen en solitario. La mayoría lo hacen como miembros de un bufete, sea como socios o solo como empleados, y muchos de ellos se asocian de forma menos estructurada, pero igual ofrecen un equipo de trabajo.

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Postgrados en derecho: ¿por qué son necesarios?

Generalmente, cuando una persona se gradúa en la universidad después de estudiar derecho, lo hace con el título de abogado o de licenciado en derecho. Sin embargo, y para buena parte de los abogados, los estudios de carácter universitario no terminan ahí. Muchos de ellos se dedican a realizar estudios de postgrado, en especializaciones y maestrías, según la rama por la que se han decantado.

No se puede ser un abogado que sepa de todo, porque el marco jurídico de las legislaciones es complicado. Sin embargo, el conocimiento interdisciplinario es valorado, especialmente cuando se adentra cada vez más en la especialización.

¿Qué tipos de postgrado hay?

En cada país, el marco jurídico cambia, pero hay ciertos consensos. En primer lugar, los países suelen tener derecho constitucional, que estudia la constitución, sus interpretaciones y las leyes fundamentales que de ella derivan. Por otra parte, está el derecho administrativo, que es parte del derecho civil e involucra a todas las ramas de la administración pública y su relación con los ciudadanos. Muchas veces, las demandas de derecho administrativo se producen a partir del derecho constitucional.

Después, en el mundo económico, hay diferentes ramas. La más importante es el derecho mercantil, que regula todas las relaciones comerciales que se producen tanto en el ámbito público como el privado, y que tiene una relación directa con los consumidores y clientes. También está el derecho financiero y el tributario, que trabaja en lo que corresponde al sector bancario y a los tributos de las personas.

Finalmente, está uno de los derechos más importantes en el mundo: el penal. Este es el que acusa y defiende a los acusados de delitos que implican cárcel, y todo lo que ahí derive. Todas estas ramas cuentan con especializaciones universitarias.

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¿Por qué todos debemos saber de derecho?

Hay quienes piensan que las leyes son algo exclusivo de los abogados, aunque en verdad, los abogados ni las hacen, pues esta labor toca a los parlamentos. Por su parte, hay quienes les huyen a las normas, pensando que no tendrán la capacidad de entenderlas o peor aún, pensando que su desconocimiento implica que no hay limitantes para su incumplimiento.

El hecho es que todos debemos saber de derecho, porque el derecho nos incumbe a todos y tiene aplicaciones diarias. Sin embargo, muchas personas no ven estas aplicaciones de forma cotidiana y por eso piensan que es un asunto relegado a la ciencia jurídica.

Potenciales violaciones, múltiples beneficios

Principalmente, las mayores vinculaciones en el día a día que tienen las personas con el derecho se refieren a su relación con el Estado. Diariamente, pagamos impuestos, salimos a la calle, tomamos transporte público o una vía pública, entre otras cosas, y todo eso tiene una relación contractual entre el Estado y la persona.

A pesar de esa relación directa, existen muchas violaciones en el camino. A veces, nada funciona y las personas consideran que no tienen cómo reclamar porque no saben qué es lo que deben tener. Ahí es donde entra el derecho, que ampara a los ciudadanos ante las violaciones de leyes que el Estado y sus representantes cometen.

Ámbito interdisciplinario

A pesar de que la relación Estado-ciudadano es la más común, en cada profesión u oficio hay que estudiar sobre derecho. Existen profesiones como los arquitectos, médicos, periodistas o ingenieros que cuentan con leyes específicas que les amparan, pero que también les exigen, pues su trabajo implica una responsabilidad legal. Es por ello que el derecho no puede desecharse como un tema ajeno a la realidad, sino que está activamente formando parte de cada carrera.

Nadie, ni en su ejercicio profesional, ni en sus relaciones comerciales y personales, puede escudarse en el desconocimiento para no cumplir una ley. Sea cual sea el caso, es responsabilidad de la persona instruirse. Muchas veces, las leyes son lo suficientemente claras como para formar parte de la comprensión universal de todos los ciudadanos. Su aplicación sí depende de los abogados, pero leyendo sobre leyes y reglamentos es posible aprender y consolidar los conocimientos.

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¿Por qué estudiar derecho en la universidad?

Para muchos, la mejor manera de defender, buscar protegerse y alzar la voz, es ser abogado. El derecho es una pasión para muchos, pero en esencia, es un trabajo para millones de personas. Los abogados estudian tres, cuatro o cinco años en las universidades sobre todo tipo de aspectos legales y tras graduarse, obtienen una licencia que les permitirá ejercer como abogados ante el Estado y ante los ciudadanos.

Hay países, como Estados Unidos, donde para ejercer la abogacía en muchos EAstados solo se necesita entrar al BAR, que es una asociación colegial y que suele requerir un examen de ingreso. Esto hace que no sea estrictamente obligatorio estudiar derecho en una universidad, pero la verdad, aprobar ese examen sin antes pasar por estudios universitarios es casi imposible.

Sin embargo, en España y en Latinoamérica, ser abogado o licenciado en derecho después de estudiar en una universidad es prácticamente imprescindible. Aún así, es posible preguntarse por qué hacerlo.

Sistematizar contenidos, aplicar estrategias

Aunque muchas personas pueden tener dotes increíbles para ser abogados, la universidad da los conocimientos necesarios y especialmente, su sistematización. Todos los ciudadanos tienen acceso a las leyes y pueden conocerlas y saber cómo se aplican, pero esto no significa que estas no deban ser interpretadas ni que el sistema de justicia no deba ser comprendido en su entorno. Por eso, las cátedras universitarias pueden darle a los estudiantes los mejores contenidos, agrupados y organizados.

Por su parte, también la universidad logra darle a los estudiantes las herramientas para aplicar estrategias. No todo se trata de ejercer leyes, sino de aplicarlas y tratar de conseguir el mejor resultado a través de ellas. Solo sistematizando contenidos es que los aspirantes a abogados podrán lograr congeniar todos sus conocimientos en diferentes estrategias para ejercer las ciencias jurídicas.